Nubes
naranjas y brillantes
bajo un cielo
cada vez más claro
se acompañan de otras
con el lomo oscuro
y la panza clara
para iniciar el día
con un lento paseo.
Abajo,
el guardés del palacete
(ochenta y cuatro otoños)
camina despacio
encorvado sobre su cachava,
y se acerca al muro
a degustar unas moras.
Algún coche
pasa ruidoso
y rápido, sin prestar atención,
como si no existiéramos
o fuera él
el que no existe.
"como si no existiéramos
ResponderEliminaro fuera él
el que no existe"
Genial