Saludo al día
en el banco de piedra,
mi primera mañana.
Algunas gotas
se descuelgan de rama en rama,
el gallo se refresca,
oigo las conversaciones de los ciclistas.
Guardo el pan,
que no se moje,
me desperezo.
Sabe a domingo,
hoy sí,
aquí, sabe a domingo.