Ya se fueron
las vacas
y su cara de pena.
Ya se fueron,
público mudo
y tranquilo.
Ya acabaron
la hierba,
ya segaron la pieza.
Con qué calma
hicieron su trabajo,
con qué parsimonia,
brigada monótona y constante.
Ya se fueron
las carreras de las txalas,
las procesiones a la bañera.
Quedó la pieza
calva, como enferma,
y desnuda,
que se la ven
los hormigueros.