II

El lunes me preparo,
inventario de faltas,
organizo, actualizo, programo.
No se ha izado
la primera bandera y ya
doy codazos en las filas,
alboroto, me cuelo.
El martes reubico,
adecúo, proporciono.
No tan alto,
ni tan profundo, ni tan denso.
El miércoles leo,
que si no leo no escribo,
ni leo si no escribo,
a veces leo lo que escribo.
El jueves molesto,
llamo a uno y otro,
y a aquél del que no sé el número,
ni apenas el nombre.
Si están o son
poco importa, que aparezcan,
que hacen falta.
El viernes hago
como que, pero ahí sigo,
me escondo del vecino
y el ritmo que marca.
El sábado me empeño,
me arrebato, me empujo,
me zarandeo, me emborracho.
Es lo que tiene la fiesta,
me desmido.
El domingo me siento
y remato los detalles
hasta dejar todo a medias,
sonrío pensando en el lunes
pasado y en el que viene...
Me apoyo en un árbol
y fumo un cigarrillo,
sin descanso.